Soy un pájaro con el pico desencajado. Soy el ave improbable.
No puedo comer. No puedo besar. No puedo beber. No puedo besar.
Soy un pájaro con una sola ala y está rota. Soy improbable en mi vuelo.
No puedo volar. No puedo abrazar. No puedo volar. No puedo dar calor.
Soy un sol que brilla de noche, que miedo da el solo pensarlo. Soy improbable en mi quehacer.
Ya no doy calor. Ya no doy luz. Ya no doy amor. Ya no doy fotosíntesis.
Navego por un mar de hierba. Me arrastro hacia el agua. Soy improbable lagarto.
No soy herbívoro. No soy acuático. No se qué soy. No respondo ante nada.
Soy un pájaro de antaño. Algo deslucido. Las alas grises. Los ojos encendidos. El corazón desaparecido. Cumplo cada día 10 años. Soy un pájaro de antaño.
Vuelo de noche, hacia un sol desnutrido. Me arrastro por la hierba, converso con cada gusano
No puedo volar. No puedo abrazar. No puedo volar. No puedo dar calor.
Soy improbable en mi vuelo
No soy herbívoro. No soy acuático. No se qué soy. No respondo ante nada.
No recuerdo en donde deje la ropa la última vez que me desnude.
Y desde entonces ando por ahí aterido de frío en lo más crudo del invierno.
Deje mis documentos en el bolsillo del pantalón... recuerdo bien el momento. Hurgaba la billetera buscando tu foto...
Recuerdo que luego intenté bañarme continuamente bajo el mar durante dos horas...pero no hubo suerte, y el récord todavía lo mantiene Ricardito, el hijo mayor de la señora Virtudes.
Una amapola me mira desde las terrazas de esta carretera sin asfaltar...me dice que me dedicara la próxima canción de "Los Cuarenta Principales"...
La verdad no le hago mucho caso... últimamente no estoy para milongas, tengo humedad en los oídos desde que intente de nuevo batir el récord de Ricardito.
Quizás el viernes haga un nuevo intento... entretanto me dispongo a dialogar con estos zapatos que encontré en una feria de ocasión.
Son topolinos, igual que los que mi padre me regaló al cumplir 14.
¿Alguna vez pensaron ustedes en volver a los 14? Que pereza verdad...solo de pensarlo me dan ganas de batir el maldito récord en la bañera de ésta, mi santa casa....
Pase parte de mi vida en la ribera del río Ouse…y la termine en sus profundidades.
Mis días eran risueños...jamás esperaba la noche...me acostaba al atardecer...no sabía nada de noches.
Era tan linda e inocente...y acabe tan húmeda y culpable!!!
Me sentí utilizada, como somos las cosas abandonadas...en una ribera de un río cualquiera.
Pero no era cualquier cosa, era la piedra más hermosa del condado...
¿Y porque de entre todas, yo?
¿Cuál es la justicia divina que delibera y me juzga tan arbitrariamente?
Lo siento mucho querida Virginia. No se si tú intención era valiente, o simplemente descerebrada. No se si me elegiste al azar entre las cientos de hermanas que componíamos esta linda ribera risueña.
Tanto dolor que ahora fluye por mis aristas húmedas...y ni tan siquiera por mí, puedo sentir algo de la piedad que por tí, Virginia, todo el mundo sintió.
Tan fácil que es comprender...y al mismo tiempo tan ardua es la comprensión...
No continuará...
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (walking in the shoes of River Stone Ouse)
(fragmento de mi obra Archipiélago del Miércoles Aéreo)
Estoy mareado, hace días que navego por este mar pancreático...a la deriva buscado los islotes de Languerhans. Sin brújula vital ando algo despistado...se terminaron los víveres, el agua y las ganas.
Quiero volver a casa, pero antes he de encontrarme de nuevo. Para volver con mi copia esquizofrénica a mi refugio, y entablar conversaciones interminables....me hecho tanto de menos...¿Dónde esta la brillantez? Mi viejo diamante. Al oeste avistó una isla rodeada de otras más pequeñas. Hoy es miércoles y me siento levitar...hay una brisa que me enlaza con la isla. Al llegar he mirado con disimulo el cortejo fúnebre, el féretro abierto contenía una figura familiar. Estoy llorando intermitentemente, mientras araño la arena de esta isla, las lágrimas estropean el paisaje...la sangre de mi herida provoca barro en mis uñas. Por fin encontré lo que tanto ansío. Bajo la tierra una cajita y dentro un dedal, un soldadito de plomo, el primer poema de amor, y un copo de nieve. El alma concentrada en las pequeñas cosas que vamos perdiendo.
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (walking in the shoes of Larry Talbot Horizonte)
respiro un poco de la niebla que me llega desde la cocina.
Hay un tenedor clavado en el número 15 del mes de mayo de este amarillento almanaque, que utilizo como soporte para las llaves de mi coche años atrás estropeado.
Cerca del almanaque colgué la acuarela que me pintaste en un ataque de genio creador.
Es la pintura de una casita en el centro de un hermoso prado preñado de flores, con una ventana abierta y una niña sonriente asomándose, que me mira como si esperara para llevarla a pasear.
De noche la ventana está cerrada...y el prado ya perdió las flores. No hay Luna que ilumine la escena, ni lámparas, ni candiles, ni tan siquiera luciérnagas que la adorne y conforte.
Son la tres y cuarenta y siete minutos de la madrugada.
He vuelto a mirar tu acuarela, y ahora mi coche estropeado circula despacio por el sendero arbolado que llega hasta la puerta de la casita...
"Es hora de pasear niña hermosa
Es hora de desayunar toda la espesa niebla que brota de mi cocina cada día al amanecer"
Llega la hora de arrancar el tenedor del viejo almanaque y dejar que la herida sangre, y se mezcle con la niebla de mi cocina asilvestrada.
Una mixtura con la que embadurnar mi cuerpo, mi lecho y mi ventana...dejar la casa a oscuras...y buscar en mi herida la luz por la que llora tu acuarela.
Ejerzo de esclavo ausente el alma solo un rastro de calor en mi almohada.
En mi habitación, ahora hay un fantasma, se tiende en mi cama, ejerce de sabana, llora lágrimas verdaderas un dolor que no escapa
En mi habitación, ahora no hay reloj, no hay ruido. Un esclavo sometido a un recuerdo de mi mismo.
En mi habitación, ahora se esconde un mundo de desfavorecidos, donde se escucha a cada instante el verdadero sonido, Ese run run que nos deja indefensos ante un forasteroespíritu .
En mi habitación, ahora, someto cada pensamiento en una sola dirección, mientras dibujo mapas que solo yo puedo entender.
Yo tenía una casita en Francia en donde solo hablé italiano.
Una casita rodeada de vaquitas que rumiaban en húngares, y gallinitas que cacareaban en polonés.
Yo tenía un patio de luces cubierto de nubes que me lloraban en inglés...
Yo tuve un páramo pequeño y pintado en rojo, que me pareció estaba mal herido cuando comenzó a nevar en francés.
En la cocina de mi casita francesa, cuando el amanecer era solo un niño, abría mis venas y dejaba salir a correr mi sangre en japonés.
Al rato, mi sangre volvía después de dar 33 vueltas a esta mi santa casa...y le contaba al corazón cuentos en neozelandés sobre este mundo Babel...
Yo tenía un apartamento en New York...(fíjate tu como el Renato Carosone)… donde tan solo comentaba las noticias en portugués.
Tenía una triste escalera de incendios, que un buen día alegré con una foto de Audrey Hepburn...que cuando el amanecer era solo un niño me cantaba "Moon River" en irlandés, mientras yo la aplaudía en aranés....y los perritos nos ladraban en galés...
Cada tarde cuando el sol era más viejo que Matusalén, dejaba salir mi sangre a correr en mandarín...al rato volvía de dar 33 vueltas al Central Park, y le contaba al corazón breves historias sobre este mundo Babel...en islandés
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (walking in the shoes of "El Nativo")