Mis costillas son el cimiento aéreo de todo lo que se puede contener
En la mesita de noche descansaban los retoños de un millón de flores,
junto al retrato que mira al horizonte,
junto al reloj del cual ya no entendimos su misión,
cerca del recipiente con semillas de ajenjo,
y una moneda tan anciana como era la casa.
Mis clavículas enfermaban en el jardín respirando fragancias infinitas.
En la cama vivían tantos seres... Ésta era el paraíso necesario.
Una oración lenta y lejana
que recitaban los seres en silencio
cuando las cortinas eran desnudadas
y el halito del sol matutino bostezaba
sobre mis rodillas enfermas y delicadas.
Mis pies se hunden en la niebla y elaboran un nuevo y secreto sendero.
La silla me espera paciente. Llego de Sicilia antes de la guerra.
Esta sucia y desvencijada,
aunque su cuero sigue siendo noble
y me habla de estilos de vida antiguos.
Su asiento es adictivo aun, y me parece oír en su crujido la voz de los cuentos mas misteriosos. Su mordisco ya no produce dolor, mi sangre ya no recorre el sendero secreto.
Ahora todo esta en silencio, y la paz vuelve a reinar.
La vida es un desliz…pero a veces se hace demasiado ascendente
He empezado a caminar en línea ascendente, a 7000 metros veo las cosas muy bien delineadas, el sabor de las nubes me engolosa.
La próxima parada la hare en la Luna,
y desde allí me lanzare a correr dirección a Betelgeuse
Pero ahora me encuentro suspendido en la órbita de Jápeto, frente a mí se despliegan los anillos de Saturno.
Las estrellas brillan entre sus luces carmesíes y me repiten la sentencia a cada pulsación lumínica,
En esta inspiración postrera no encuentro las palabras, solo el pensamiento me sale a borbotones.
Solo el querer fundir tanta belleza en mis últimos alientos me da las fuerzas para sentir que nada termina.
Tan solo seré una luna inerte mas de mi gigante amigo anillado, cuando el aire termine y las nieblas de la muerte me arrebaten el camino hacia Betelgeuse
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (walking in the shoes of The Ghost on the Shelf)
Habitamos el rincón mas oscuro e irreductible de la casa
en el que observamos a las horas preñadas de ausencia, segundos disfrazados de tarántulas paseando por el lugar del crimen, en donde el fantasma del asesinado suspira entre la languidez de su abandono.
Y ese fantasma del asesinado al que nadie le hace caso,
y que un buen día doblo su sabana
y espero a las 8 de la mañana a que abriera la ferretería del Sr. Luis,
a que le quitara esas cadenas que tan pesadas eran, como tan ajenas eran a su culpa.
Y así, ligero de equipaje, pidió boleto para las islas Maldivas.
Y cada día con la amanecida, se bañaba en las aguas de Kanahura...
Y ahí mismo trabo amistad con Penélope la tortuga
que le recomendó un psicólogo amigo, experto en soledades y esperas.
Y también ahí mismo, conoció a la sepia Juana que con el cambio de su color, se emociono.
Y mas tarde en el pool bar, pidió un coctel de estrellas,
ante la atónita mirada de unos turistas vestidos de melancolía
que derramaban lagrimas por cada estrella deglutida de irreductibilidad.
El pájaro exponencial sobre la valla de la estación
Puerta de corazones,
puerto de corazones. Partidas lejanas del hambre.
Necesitábamos tener hambre.
El hambre estaba ahí inalcanzable, como el pájaro exponencial sobre la valla de la estación.
Miraba los guijarros que reposaban entre vías…
galaxias de piedras, al final, la piedra más lejana…
la galaxia del hambre.
Nos hicimos una nariz de papel y unas largas orejas de trapo…
visitamos todas las galaxias del hambre….
y no sentimos ganas de tener más hambre…
Un hueso de aceituna hambrienta de carne…
Bebiendo el aire gris de la estación,
tristeza de pájaros amarrados a las vallas… mirando la eternidad en los trenes de largo recorrido que no dejan su aliento en los apeaderos de este humilde rincón del alma hambrienta.
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (Walking in the shoes of The Ghost on the Shelf...esperando el ultimo tren)
Un hogar disciplinado en donde alojar la locura, un hogar silencioso, destinado a ser una tumba, un hogar destruido, antes de ser habitado, un hogar lleno de muebles elaborados con lagrimas.
Un sentimiento perpetuo de hogar imposible, y un alma de almoneda triste y desangelada, caballo viejo y sin un jinete que sea más viejo aun, espíritu predador de las esteras humedecidas con la sangre del hogar.
Cartel deslucido de aquella película de la Loren,
y almanaque de mil novecientos ochenta y seis cubierto de polen, piscina sin huellas de hipoclorito, carne en el asador sin leña ni carbón balón y bicicletas sin aire que compensar la tristeza.
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Mañana me bañare en el rio, empeñare los viejos cuadros,
o mejor los envolveré en desierto.
Sabes que me encanta adoptar tus palabras. ¿Y de quien si no las iba a soñar, de Sofía Loren quizás?
Porque tus palabras ya llenan este nuevo hogar, cantan y se deslizan auto consentidas, son pájaros de belleza cámbrica, vírgenes y sensatas por una vez.
Son hogar, en donde guarecer la miel, las estrellas, las Lunas, los solsticios, y alguna destreza mal aprendida en los veranos de desidia... Serán tus palabras arte y ensayo de compresión dual.
Louis Armstrong canta la navidad, es también hogar. Las caracolas del ocaso son hijas de las islas solitarias, son las dueñas del ambiente del mar.
Camino del cielo, surgen islotes a mí alrededor, sonrío, demuestro lo buen tirador de flechas que soy cuando escribo panfletos mientras compro verduras y tubérculos.
Mientras, una mano esconde la venda de las heridas y la otra recibe las mejillas de tu aldea primigenia.
Hay un cartabón preparado en el jardín, diseñemos las líneas maestras de la naturaleza, también formaran parte del hogar los atardeceres en la pileta, los peces nos aplaudirán y más tarde recibirán la recompensa de tu amor...
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Había un hogar enfermo de tradición, soñaba con tus manos,
el antiguo hogar se mecía en la brisa del desencanto.
Pero ahora, el nuevo hogar encontró un hueco en tu regazo, en donde poder esconderse un rato.
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (walking un the shoes of The Ghost on the Shelf, mientras visiona de nuevo Boccaccio 70)
Qué extraña sensación, el alma se me desprende, se alza sobre los campos, alcanza la luna.
Se queda a dormir en ella, por la mañana desayuna meteoritos con café y tostadas amarradas.
Es la hora de volver, a viajar otra vez, de regreso a casa, a la triste carcasa, para obtener el registro que nos dará el pase para el próximo vuelo, quizás, el definitivo.
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (walking in the shoes of The Ghost on the Shelf)
Como un sapo esperando bajo tu ventana mirando al éter, y no queriendo ser otra cosa que sapo, ni príncipe ni rey, ni alma de playboy intoxicado.
Como un sapo con el pelo recortado escondo la quimera de un relato cifrado en algún código que en algún tiempo conocí.
"Bebía las cervezas el viernes noche junto a los muchachos del taxi. Mas tarde bebíamos mas cervezas, y algún chupito para olvidar la vida de futuro sapo"
Olisqueo el néctar del anochecer y esperando como un sapo bajo tu ventana olvido mi pasado de Heavy Metal Killer.
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (Walking in the shoes of The Ghost on the Shelf...exguitarrista de Heavy Metal)
Podría ser que el aire nos rociara con el vuelo de los majestuosos ánades.
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Hay un momento en que la vida comienza a pesar. Hay un trecho del rio en el que las aguas se hacen profundas y rápidas . Hay un espacio de tiempo en el que se involucra el cansancio. Hay una tempestad de la cual es casi imposible escapar.
Hay simientes agostadas. Hay desiertos sin horizontes.
Hay electricidad estática.
Todo en abundancia, cuando no hay abundancia.
Hay esperas desesperantes. Hay tiempos lejanos en el futuro, que se nos quieren hacer recientes. Hay confianza en el ser, pero solo en tu ser. Hay una puerta oculta y cerrada, que quiere abrirse a la soledad.
Hay electricidad estática
Todo en abundancia, cuando no hay abundancia
Hay alarmas silenciosas que gritan sin ser oídas, pero si presentidas. Hay injusticias de quien se cree justo.
La libertad no se ha de conceder. La libertad es algo que se prende del alma desde el mismo momento de nacer.
La confianza no se otorga. Es algo que se alimenta día a día con amor y ternura.
Hay cegueras y tristezas, por querer ver. Hay cegueras que se alivian demasiado tarde.
Hay electricidad estática.
Creo que deberíamos hacer algo por ponerla en movimiento.
Hay mundos que se han conocido. Pero ninguno ha de ser mejor que este. Ningún mundo es mejor que este. No hay motivos para romper este mundo.
Hay agravios comparativos que nunca deberían salir a la luz.
La electricidad estática nos envuelve.
Rompamos el viento, y liberémonos del estático estado.
Cuando hay amor no debiera haber nada de todo esto.
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (Walking in the shoes of The Ghost on the Shelf...hirviendo en un mar de estática electricidad)