“Arto de su peculiar peluquería, Caballo Loco prefirió tumbarse a mirar el éter, desde las almenas de su imposible castillo estelar”
Sacar la huella del planeta,
y devolverla al ente saturnino.
Necesitada esta la huella
de meteoritos con hambre.
Sísmicamente inadaptado,
el polvo se comprimió,
y dio a luz una cornucopia
rellena de deseos ambientales.
Revolviendo entre miasmas,
podríamos recurrir una y otra vez
a la lotería cósmica
para renombrar los verdes y azules.
Podridas las luces, podríamos apagarlas.
Esfumarlas y volverlas a prender,
darles un toque ambarino
con topitos nácar.
Cantemos al alba nueva.
Disfrutemos, que las piedras freiremos,
y las acompañaremos con ron estelar,
Y de postre otra huella, pero esta, mas histérica.
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty
(Texto registrado)

