Bone Puzzle
Tu mano en mi corazón.
Mi mano en tu espalda,
o quizás pícaramente un poco más abajo.
Tu seno en mi pecho.
Dormidos en un sueño que se hizo eterno.
Mirábamos en TV Jason y los Argonautas,
y sonreíamos con esos viejos esqueletos...
Tiempo más tarde, cuando las cosechas de la botica surgieron a la luz de nuestra hambre,
nuestra risa quedó helada.
Tus falanges en mi esternón
Las mías en tu coxis.
Nuestras costillas tan enlazadas como fue nuestra vida.
Nuestra sonrisa descarnada eternamente feliz en este puzzle de huesos,
Mi mano en tu espalda,
o quizás pícaramente un poco más abajo.
Tu seno en mi pecho.
Dormidos en un sueño que se hizo eterno.
Mirábamos en TV Jason y los Argonautas,
y sonreíamos con esos viejos esqueletos...
Tiempo más tarde, cuando las cosechas de la botica surgieron a la luz de nuestra hambre,
nuestra risa quedó helada.
Tus falanges en mi esternón
Las mías en tu coxis.
Nuestras costillas tan enlazadas como fue nuestra vida.
Nuestra sonrisa descarnada eternamente feliz en este puzzle de huesos,
que forma nuestra nueva existencia.
Libres de tendones y músculos que nos aten al sigilo de una vida que tantas veces nos engaño.
Puzzle de huesos en la feliz armonía de nuestra muerte eterna.
Libres de tendones y músculos que nos aten al sigilo de una vida que tantas veces nos engaño.
Puzzle de huesos en la feliz armonía de nuestra muerte eterna.
Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty
(texto registrado)

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