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viernes, 4 de diciembre de 2020

Danke fūr nitch. (Gracias por nada)


Mis palabras son solo el eco del segundo  en el que lo dije todo.

Desnudo entro en los bares
para dedicar mis elogios
a las telarañas que emergen
bajo las sillas.
Reconozco el desastre de mil vidas
vertidas sobre mi cabeza,
y ésta a su vez solo ha de tener la conciencia del único cabello que ha sido vencido,
y que maltrecho, camina despacio al encuentro de las telarañas que infectan las mil vidas que sueño cada instante.

Mis silencios son una jauría de pensamientos encerrados en una boca desdentada preludio de la sequedad del rio.
Y al salir de los bares dejo el aroma del fracaso, 
dejando mi desnudez vestida con los harapos de la mediocridad.
Y así, pulcramente alineado, 
saludo a las palomas que descienden de su vuelo para santificar el limo de la ciudad con excrementos, 
como si  fueran un premio otorgado para esta nueva paz que yace arrinconada detrás de los coches, 
las bicicletas,  
la faldas de la abuelas
y las trenzas de las niñas de los párvulos...

Y ahora tal vez solo me quede dar las gracias.
Gracias de corazón… 
por nada.

Autoría: Ortunyo Benjumea Mcnulty (Walking in the shoes of Petunia Peres, alias Pepe)
(texto registrado)



2 comentarios:

  1. las bicicletas, la faldas de la abuelas y las trenzas de las niñas de los párvulos...precioso!

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  2. Cositas que se nos van quedando atrás, y a las que no les dimos mucha importancia...y ahora nos sumergimos en este océano de mediocridad, en donde lo que creemos importante, realmente no importa.

    Gracias Maia...por todo

    ResponderBorrar

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